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Fecha publicación
3 marzo 2005 |
Manuel-Roberto Leonís Ruiz
Escritor y poeta
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GABRIEL MIRÓ Y "OLEZA"
(El pasado día 28 de Julio
2004, se cumplió el Ciento Veinticinco Aniversario del
nacimiento de Gabriel Miró. Quiero rendir merecido tributo con
estas pobres letras)
El célebre novelista
alicantino Gabriel Miró (Alicante, 28 Julio 1879. Madrid 27
Mayo,1930). Comienza sus estudios en Orihuela (Alicante, España)
-a causa de que la familia de su madre tuvo hacia 1870 el
“Hospedage” de Pisana, donde posteriormente se construyó en 1887
la sociedad cívica Casino Orcelitano -. Es por ello esta ciudad,
lugar de su formación primera donde cursa estudios en el colegio
de Santo Domingo con los Jesuitas, a la cual se la conoció y
conoce gracias a la obra mironiana con el nombre de “Oleza” (que
significa trasunto literario de Orihuela, pues da una idea fiel
de ella, es copia exacta).
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Portada de El Clamor de la Verdad

Aspecto
actual del busto ”Oleza a Gabriel Miró”. Algo olvidado, mas
arrebujado por dos inmensos “ficus elástica” y el regocijante
bullir del parque infantil
(Foto: Manuel-Roberto Leonís)
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Esta ciudad, por su fuerte olor de incienso y su sello
levítico, que dominan treinta y tres iglesias, la
Orihuela finisecular del XIX que tímidamente enfoca el
reaccionarismo prerepublicano, no agradaba en absoluto
al escritor, aunque quedó extasiado por su colorido y el
palestinismo del paisaje, captando las esencias y formas
de vida de sus gentes . Cursó estudios de derecho en
Valencia y Granada donde se licenció. Ganó una plaza de
funcionario público y ejerció en Alicante, Barcelona y
Madrid.
Adoptó libremente el género narrativo, del cual fue un
consumado estilista. Sus novelas y narraciones
(aproximadamente unos veinte y dos libros) están
básicamente constituidos en un ambiente mórbido y
sensual; mira el paisaje, lo fotografía y lo humaniza
aunque su sensibilidad plástica deja la acción dormida.
Era muy exigente a la hora de construir las frases,
rebuscando las palabras exactas que debía utilizar. Le
tocó vivir en una época en la que se produjeron en la
sociedad enormes cambios, y su obra literaria refleja
esas transformaciones , aunque también deja claramente
vislumbrar las raíces de lo imperecedero.
Entre sus obras más conocidas se encuentran: “Del
Vivir”: (1904); ”La novela de mi amigo”: (1908); Las
cerezas del cementerio (1910), cuya trama desarrolla el
trágico amor del hipersensible joven Félix Valdivia por
una mujer mayor (Beatriz) y presenta -en una atmósfera
de voluptuosidad y de intimismo lírico- los temas del
erotismo, la enfermedad y la muerte. En 1915: ”Los
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amigos, los amantes y la muerte” y ”El Abuelo del
rey”, (novela en la que se relata la historia de tres
generaciones en un pueblecito levantino, para presentar,
no sin ironía, la pugna entre tradición y progreso y la
presión del entorno; pero, ante todo, nos encontramos
con una meditación sobre el tiempo). “El libro de
Sigüenza”: (1917), con el que Miró inicia las obras de
carácter autobiográfico, centrándose en el personaje de
Sigüenza, no sólo heterónimo o alter ego del autor, sino
su propio yo fijado líricamente, que va dando unidad a
las escenas en sucesión que componen el libro.
De “El libro de Sigüenza”, recordamos:
<<...una acequia ancha; dos hortelanos en zaragüelles, espadando
el cáñamo con la agramadera; naranjales, panizos; otra vez el
río, y en el fondo sobre el lomo de un monte, el seminario,
largo, tendido, blanco, coronado de espadañas, y bajo, en la
ladera comienza la ciudad, de la que suben torres y cúpulas
rojas, claras, azules, morenas, de las parroquias, de la
catedral, de los monasterios; y a la derecha, apartado,
reposando en la sierra, oscuro, macizo, enorme, con su
campanario cuadrado como un torreón, cuya cornisa descansa en
las espaldas de unos hombrecitos monstruosos, sus gárgolas, sus
buhardas y lucernas, aparece el colegio de Santo Domingo de los
Padres Jesuitas.>>; y “El humo dormido” sobre el tema del
tiempo, de carácter similar a “El libro de Sigüenza: (1919).
Otras de sus mejores obras fueron una serie de breves cuadros
impresionistas en los que recreó figuras evangélicas: “Figuras
de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo”: (1916), en la cual
aprovecha lo recopilado para una editorial de Barcelona por la
que es nombrado director con el fin de publicar una Enciclopedia
Sagrada, lo cual le proporcionó una gran información sobre lo
bíblico. Otras de sus obras más conocidas son las llamadas
novelas de Oleza, “Nuestro Padre San Daniel”: (1921), y la otra
de inspiración del obispo una de sus obras más logradas “El
obispo leproso”: (1926). Esta novela le impide su ingreso en la
Real Academia Española, a la cual fue propuesto en 1927 por
Azorín, Ricardo León y Palacio Valdés, a causa de que este libro
escandalizó a grupos clericales y conservadores de la época. Ya
en 1912, Gabriel Miró escribe a su amigo Enrique Puigcerver y le
habla de “Nuestro Padre San Daniel” y “El obispo leproso”. Le
escribe: <<Este obispo es inagotable. Saqué de sus entrañas
“Nuestro Padre San Daniel”, y siempre resulta lleno>>. Más tarde
serían publicados en dos entregas con una diferencia de cinco
años y el mismo autor lo hace saber a los lectores: <<Aquí acaba
“Nuestro Padre San Daniel”; pero Oleza y sus gentes aparecerán
en la segunda parte de este libro, titulada <<El obispo
leproso>>. Vuelve con la imaginación a su Oleza, y con dolor de
su corazón recordando sus años de internado en los jesuitas
escribe: “¡ Si nos hubiésemos tratado; si nos hubiésemos querido
allí, en Oleza!. ¡Sí es que allí no se quiere nadie !”.
La colección de narraciones: “El ángel, el molino
y el caracol del faro” se publicó también en 1.921, las cuales
pueden considerarse a la misma distancia entre el relato
autónomo y los materiales autobiográficos. El “Niño y grande”:
(1922); “Años y leguas”: de nuevo con el personaje de Sigüenza
como protagonista y eje conductor. (1928),...
No es un escritor para el gran
público, sino para los que necesitan de una lectura que va más
allá del entretenimiento, para lectores exigentes que buscan
pensar, degustar, recrearse, deleitarse con palabras intensas y
estudiosamente colocadas. Es “un gran poeta en prosa”. Si
tuviésemos que describir su forma literaria en dos palabras
diríamos: originalidad y renovación. En sus novelas muestra los
principios que deben regir a la dignidad humana, en las cuales
relega la acción, y describe magistralmente las emociones: el
amor, el desamor, el dolor, el anhelo del goce y la felicidad,
etc. Así pues su literatura está explícitamente dirigida a la
intimidad del lector.
El lector mironiano no puede ser un mero lector, pues
los conceptos están insinuados, con lo que requieren para su
comprensión gran atención, sensibilidad e imaginación, y ser de
un cierto nivel cultural. Lo explicó así: <<La palabra no ha de
decirlo todo, sino contenerlo todo>>.
Fue un literato puro, muy preocupado por la pureza del
estilo. Su técnica del fragmentarismo y la presencia en su obra
de la estética se la llegó a asociar con la del cubismo. Se
solía reunir en el barrio de Benalúa (Alicante) con los
componentes del “Ateneo Senabrino”, en el que se hablaba,
principalmente, de literatura y música, y donde él destacaba ,
por su oratoria. Eran contertulios: Eufrasio Ruiz, Domingo
Carratal, el pintor Adelardo Parrilla, el escritor y arqueólogo
Francisco Figueras,... Además se encontraban entre sus buenos
amigos: en especial su “hermano del alma” el gran compositor
Oscar Esplá, el periodista Emilio Costa, el escultor Vicente
Bañuls, el escritor Luis Pérez Bueno, Pedro Salinas, Juan
Gil-Albert, Miguel Unamuno, Miguel Hernández, Gerardo Diego,
Ramón Gómez de la Serna, Valle-Inclán, Gregorio Marañón,...Fue
elogiado por críticos y poetas tales como José Ortega y Gasset,
Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez, Jorge Guillén. Tenía una
gran admiración por Juan Valera.
Tuvo una gran amistad con el escritor José Martínez
Ruiz ”Azorín”, escritor de estilo similar, que era de su misma
tierra, Monóvar, provincia de Alicante. Dámaso Alonso, director
de la Real Academia Española entre 1.969 y 1.982, dijo de él:
[...enriquece la lengua- frases cortas, intensas, superpuestas-
capta la plenitud gozosa de las sensaciones].
De su generación del 98 le separa su hondo mirar en la
descripción pictórica, y se mantiene ajeno a la crítica política
y social, si exceptuamos <<El obispo leproso>>. Escribió
para definir su técnica: << Al empezar un libro no me propongo
nada. Quiero expresar ideales. Tendencias no las tengo ni las
inicio por antiartísticas>>.
Cuando fallece Gabriel Miró en Madrid el 27 de Mayo de
1930. José Marín(Ramón Sije), decide que en consideración que
este insigne y estilista escritor que ha ensalzado con su prosa
excepcional la ciudad de Orihuela<<Oleza>>. Es justo rendirle
tributo de alguna manera. Su idea la expone el Junio de 1931 a
sus amigos: José Olmedo (juez), José Mª Pina Brotons, José Mª
Ballesteros Meseguer(periodista y cronista de la ciudad),
quienes secundan y alaban la idea de Sijé. Con posterioridad se
expone dicha idea del homenaje y se acaba por precisar, se
realizaría por suscripción popular para erigir un monumento al
insigne Gabriel Miró; en la tertulia del Hotel Palace, donde se
solían reunir, los citados con anterioridad asicomo Juan Bellod,
Augusto Pescador Sarget, Plácido Gilabert...
El 30 de septiembre de 1932, se desplazan a Cartagena,
para sembrar deseos, Ramón Sijé y Augusto Pescador Sarget,
miembros de la Comisión oriolana para el homenaje a Gabriel
Miró, dando una conferencia “Oleza, pasional natividad estética
de Gabriel Miró”.
Es el día 2 de Octubre 1932, cuando con un busto de
Gabriel Miró(un dibujo-retrato del murciano Luis Garay y un
retrato de Miró, el busto es encargado al escultor José Seiquer
Zanón) rinden el esperado homenaje, en la Glorieta que desde
aquel día se llama de Gabriel Miró. La invitación cursada a
todas las instituciones regionales y personajes de las letras
decía: <<Romería lírica a Oleza, con motivo de la inauguración
del monumento al escritor levantino Gabriel Miró>>. Estuvieron
en el acto: Ramón Sijé - quien dirigió el discurso de apertura
-, Raimundo de los Reyes, Antonio Oliver Belmás y su esposa
Carmen Conde - ambos republicanos de izquierda -, la escritora
de la Unión, María Cegarra, y por supuesto un gran grupo de
amigos de Sijé y de Miguel Hernández, tomó la palabra tras Sijé,
Ernesto Giménez Caballero, quien hizo un discurso ofensivo y
descortés con el adoctrinamiento filofaccista traído de su
reciente viaje a la Italia de Mussolini, llegando a hablar
contra el Gobierno de la República. El mitin no cayó bien entre
los literatos que habían venido para rendir un homenaje a
Gabriel Miró, y, no a escuchar insultos y ofensas, por lo cual
fue interrumpido por Antonio Oliver que le gritó: ¡Embustero!,
palabra que fue asentida por la concurrencia. Antonio Oliver, es
detenido y llevado a una dependencia policial –por
desconocimiento de los hechos- . Mientras tanto Miguel
Hernández, (según cuenta R. Pérez Álvarez, en Hacia Miguel
Hernández pp. 74. Biblioteca Hernandiana) se va con Carmen Conde
y María Cegarra al bar del Hotel Palace, obsequiando a Carmen
con un libro de “Perito en lunas” que aún se estaban imprimiendo
en los talleres de La Verdad (Murcia) más tarde Antonio Oliver
aclarados los hechos es puesto en libertad. Este suceso –según
mi opinión- fue valedor de amistad – al dar la oportunidad- al
joven Miguel de darse a conocer a Antonio Oliver, Carmen Conde y
María Cegarra.
Extracto recogido en prensa histórica –y algún añadido,
que creo importante -, relativo a esta fecha : El 2 de octubre
de 1932 aparece en Orihuela -con carácter puntual- la revista en
homenaje a Gabriel Miró, EL CLAMOR DE LA VERDAD de subtítulo
“Cuaderno de Oleza consagrado al poeta Gabriel Miró”. En el que
el cronista de la ciudad José Mª Ballesteros Meseguer, publica
su artículo “Orihuela y Gabriel Miró”, al que se le concede el
“Premio Luca de Tena” de la Asociación de la Prensa alicantina
en 1933. En dicha revista de 12 pgs., a dos columnas, impresa en
la Escuela Tipográfica de la Beneficencia. En cuya portada
consta:
SUMARIO: Gabriel, Arcángel, El Anti Alba Longa - Poemas, María
Cegarra Salcedo- Orihuela y Gabriel Miró José Mª Ballesteros -
El cuerpo derruido, Antonio Oliver Belmás,-2 poemas, Carmen
Conde, -En la puerta, José Mª Pina,- Limón, Yo la madre mía,
Miguel Hernández,-Voces de silencio,Carlos Martínez
Barbeitio,-Estampa mironiana, Julio Bernácer,- Geografía de un
claustro, Ramón Sijé,- Orihuela, principio y término de
Sigüenza, Raimundo de los Reyes.
-Estafeta y anuncios de El Clamor de la Verdad, fotografías de
Gabriel Miró; del colegio de Jesús; del busto del escritor
levantino, obra del escultor José Seiquer Zanón, apunte de
Garay. Orihuela 2 de Octubre de 1932.
Al soñar con mi juventud,
no tengo más remedio que cantar:
Glorieta Gabriel Miró,
verdes rincones del encuentro
entre parejas cuchicheos - motivo de cotilleos-
risas e hilaridad en el verde eco del huerto.
Manuel-Roberto
Leonís, Orihuela 2005.
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