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Fecha publicación:

20 octubre 2005

 

Mi rincón oriolano

 

 

 

Ramón Fernández Palmeral

Escritor, poeta e investigador

ORIHUELA DIGITAL - Ramón Fernández Palmeral

INTRODUCCIÓN AL "ROMANCE DE LA GUARDIA CIVIL ESPAÑOLA" DE FEDERICO GARCÍA LORCA

 

INTRODUCCIÓN

     Para situar el Romancero gitano (1928) editado en «Revista Occidente», uno de los más célebres de la literatura española,  de los libros más populares y de mayor éxito de la llamada Generación poética del 27 y que consagró a su autor Federico García Lorca, es necesario entrar en el contexto histórico-literario. Del citado libro voy a analizar uno muy polémico, es «Romance de la Guardia Civil española», el número 15, aunque el más famoso sea La casada infiel. Es necesario hacer primero una introducción al Romancero de la guerra civil, de la dedicatoria a Juan Guerrero, de los protagonistas de esta bellísimo romance épico mítico: gitanos y guardias civiles, que tanta fama y popularidad ha dado a su autor en el mundo entero.

 

     El poeta y dramaturgo Federico García Lorca es quizás el más conocido internacionalmente de entre nuestros literatos contemporáneos, nació en Fuente Vaqueros, villa situada en la Vega de Granada, el 5 de junio de 1898, ingresó en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1918 hasta 1928, donde estableció amistad con Dalí, Buñuel, Pepín Bello, conoce a la pintora Maruja Mallo, a Miguel Hernández en 1933 en Murcia. Durante los años 30 recorre España con la compañía de teatro clásico español «La Barraca» (1932-1936) que también dirige Eduardo Ugarte, intentando la fusión entre lo clásico, la vanguardia y lo popular.   El 13 de julio del 36 regresa a Granada, cinco días más tarde empieza la fatídica sublevación militar de Marruecos. El 9 de agosto, ante la existencia de amenazas, Federico  se

Revista Orihuela Digital - Federico García Lorca en un dibujo hecho por el autor de este artículo,  Ramón Fernández Palmeral

Federico García Lorca en un dibujo hecho por el autor de este artículo,  Ramón Fernández Palmeral

refugia en la casa del poeta Luis Rosales. El 16 de agosto fue detenido por el ex-diputado de la CEDA Ramón Ruiz Alonso y conducido al Gobierno Civil.

 

     El documento de detención subrayaba el apoyo del poeta al Frente Popular, su amistad con el ministro republicano Fernando de los Ríos y además acusado de espía soviético. Hasta hoy no se ha podido determinar la fecha exacta de su asesinato, pero es probable que su fusilamiento tuviera lugar entre la madrugada del 18 al 19 de agosto del 36 en un barranco de Víznar  a nueve kilómetros de Granada, según el polémico  biógrafo Ian Gibson, escribe que fue  «Escoltado por guardias y falangistas de la llamada Escuadra Negra» junto con el maestro José Dióscoro y dos banderilleros miembros de la CNT, uno de ellos era Francisco Galadí. Federico tenía 38 años. (Para ampliar este tema recomiendo leer:  “El Asesinato   de García Lorca”) .

 

EL «ROMANCERO GITANO»

     El Romancero gitano consta de 18 composiciones, el número 15 se titula Romance de la Guardia Civil española, porque recordemos que hay otra Guardia Civil en el Perú.  Este poema ha sido uno de los más controvertidos de su creación, y manipulado por ocultos intereses, en la creencia errónea de que se escribió en contra de la Guardia Civil, no era así cuando pasados los años se ha entendido que es poesía donde los mitos clásicos se transmutan o metamorfosean  en unos personajes contemporáneos andaluces. Además este estereotipo de andalucismo y gitanismo llegó a apesadumbrar y a molestar a Lorca, que no era gitano sino de una familia  de hacendados agricultores de la vega granadina. El padre de Federico era gran aficionado al cante por ello en su casa se oían los cantes jondos, coplas flamencas,  que a veces, se convertía en un verdadero patio flamenco donde acudían variopintos personajes.  Nadie había tocado el tema de la Benemérita en la poesía hasta que lo hace Lorca, y rompe estereotipos, por ello causó innovación y rechazo, todo lo nuevo causa rechazos inmediatos. Federico tomó a los gitanos (llamados así porque se les creía procedentes de Egipto) y a la Benemérita como imágenes plásticas, invisibles, a través de un mundo abstracto de conceptos.

 

     El poema es una historia humana, habla de los sentimientos del hombre puestos en conflicto perenne, puesto que el éxito que ha tenido el romance en el mundo entero así lo confirman, no hay que hacer una lectura literal sino entender sus significados, alusiones, símbolos, extrapolarlos a la condición humana a través de unos personajes tipos: buenos y malos,  en lo que se llama poesía épica. Griegos y troyanos. Teseo y el Minotauro.  Nos habla de un mundo hostil condenado a la frustración y arrimado a la muerte. El lector percibe el sentimiento del poema a través de una acumulación de imágenes conceptuales, extrapoladas a los símbolos de un mundo muy concreto: el de los gitanos idealizados, pero no de unos gitanos cualesquiera, sino de unos gitanos lorquianos, señores gitanos como «intérpretes» del verdadero sentido de Andalucía de la época, y de un mundo gitano-andaluz del arte, guardianes de la tradición flamenca.  Teniendo en cuenta que no todos los gitanos son artistas, marginados o mala gente. Lorca se refiera el mundo del cante, de la música, del baile, de la pandereta como elementos míticos desde Tartessos, béticos, moriscos y gitanos. Lorca usó la gitanería como modelo o cédula de identidad andaluza como incontroladas fuerzas de la naturaleza.

 

     Todo ello visto desde la prisa de lo artístico y no desde lo político.  Y si ahondamos un poco más en la filosofía del poema podríamos ver la lucha entre la libertad y el orden de una sociedad monolítica, la imaginación y el caos, la libertad de la vida estereotipada de los gitanos en lucha constante contra el sociedad que los margina o se auto-marginan en favor de esa liberación de su identidad y de su cultura. La lucha de los poderes gubernamentales ejecutores de su voluntad a través de las temidas fuerzas del orden: la Benemérita, contra los contrabandistas, delincuentes o marginados de una sociedad en la que no tiene cabida salirse de la ley.   Una sociedad que lucha contra los elementos disonantes que componen la sociedad marginal. Los gitanos y su actitud ante la vida y la muerte, la estirpe, la familia, el nombre, el destino, la venganza, el duende, que se topa con las rejas de la sociedad.  La Benemérita entra en escena irrumpiendo como en portal de Belén que se describe en el romance con un villancico: La Virgen y San José / perdieron las castañuelas… Lo que evocará en el lector un ambiente Navideño y alegre, una atmósfera cristiana y festiva como es la Pascual del Señor. La Guardia Civil entra en escena representados por los tercos fusiles agudos / por todo la noche suenan. Y toda la noche estarán en refriega o redada o asedio hasta el alba.

 

      Pasados los años, al leer los romances, parecen fáciles, pero no es así, detrás hay una gran elaboración,  Poemas del Cante Jondo se escribió en la Huerta de San Vicente (Granada) tardó diez años en publicarse, donde se plasma y fija el difícil e insólito mundo del cante jondo a fuerza de alusiones clásicas, religiosas, sugerencias de personajes del flamenco. El Romancero gitano, es también un libro de formación lenta, muy elaborado, sometido a cambios hasta alcanzar su forma definitiva para su publicación en 1928 en la revista de Ortega y Gasset, una edición de 2.000 ejemplares, al año siguiente se hizo otra tirado y en 1933 la editorial «Sur» hizo otra edición coincidiendo con el viaje de Lorca a la Argentina. Pero anteriormente Lorca había recitado poemas en foros públicos y privados y se habían publicados algunos romances sueltos en distintas revistas como en Verso y Prosa.  Antonio Segura apunta que se había publicado «tarde cuando ya el poeta buscaba otros derroteros de contenidos y formas».

 

      Poemario donde  se universaliza el mundo del gitano-andaluz que emanan del cante, tanto es así que no se ve una Andalucía sin Lorca porque recordando las obras de Jorge Guillén, Andalucía es lorquiana. Lorca creó a los mitológicos gitanos. En septiembre de 1923, Lorca escribe a su amigo Melchor Fernández Almagro, agradeciéndole el que le haya gustado el Romancero gitano. Almagro fue académico en 1951 y su discurso  se titulaba «Granada en la literatura romántica española».

 

     Tomados esta brevísima reseña, debemos situar la creación de Romancero gitano entre 1923 y 1927, compuesto con un estilo directo al pueblo o popular tomando el folclore flamenco como tema, quizá, como un  revulsivo a las vanguardias y al surrealismo, llamado ya decadente, y era necesario ir directos al corazón del pueblo. El romancero español había sido desde sus inicios medievales, el estilo directo para contar y narrar, imbricado en una necesidad de comunicación como sucedió con el  llamado movimiento  «Realismo social», un estilo nacido sobre los años 1930 y que la Unión Soviética impuso con fines propagandísticos y para que fuera entendido por el pueblo, estilo que fue impuesto, por ello se había criticado el Guernica de Picasso en la Exposición Internacional de París de 1937, una pintura cubista, no realista para denunciar un tema como la guerra civil española y el ataque a la villa vizcaína de Guernica por la aviación alemana de la Legión Cóndor.

 

      En el Romancero gitano, romance Federico García Lorca, quiere culminar el antagonismo existente entre los gitanos y la Guardia Civil. Entre leyenda y realidad de un pasado, en el que se persiguen a los gitanos, que históricamente tenían fama de rufianes, ladrones y nómadas…

 

     Lorca  adjudica  a los llamados popularmente «civiles» rango épico en sentido antagonista, minotauro, caballo de Troya, pintado con fusiles y sables, cabalgando de noche, con caballos negros y charoles negros en la cabeza, con almas negras.

 

     Lorca huye de las imágenes poéticas conocidas, manidas, de lo fácil, de lo común, y, partiendo desde un mundo surrealista, onírico y vanguardista arriesga mucho, y el resultado está a la vista, un choque de imágenes irreales. En definitiva las imágenes residen en la mente,  Que te busquen en mi frente, (verso 123 del Romance de la Guardia Civil española), donde Lorca resume su obra, lo que quiere decirnos es que busquemos en su frente/mente/cabeza el concepto de sus palabras, poemas, ideas,  intenciones, porque Lorca se nos materializa a través de sus sueños puestos en pie con símbolos más que con palabras..

 

LOS ROMANCEROS DE LA GUERRA CIVIL

     Por ello, hemos de tomar el Romancero gitano como un anticipación a los romanceros publicados durante de la guerra civil, que toma un estilo más libre y donde pierde la rima de los pares, esta urgencia de publicar, quedaron en llamar poesía urgente o de guerra. Y nacen revistas múltiples entre ellas la de la sección de publicaciones  como El Mono Azul, un nombre que nos recuerda a El Caballo Verde para la poesía (Verde con mayúsculas, así reza en el original), la revista de Pablo Neruda y del malagueño Manuel Altolaguirre como editor.

 

     El Romancero de la guerra civil se publicó en 1936 por la Sección de publicaciones de le Ministerio de Instrucción Pública de la República. Autores colaboradores son: Manuel Altolaguirre, Varela, Vicente Aleixandre, Beltrán Logroño, Herrera Petere, Pérez Infante, Mariano G. Fernández, Pedro Garfias, José Bergamín, Rafael Alberti, Dieste, García Luque, Pascual Plá y Beltrán, Emilio Prados, Miguel Hernández, Bodas, Antonio Aparicio, Arturo Serrano Plaja, Ramón Gaya, Felipe Ruanova, Quiroga Plá.

 

     También se editará por Ediciones Españolas (Madrid-Valencia 1937) Poetas de la España Leal, por los autores que se habían trasladado de Madrid a Valencia: Antonio Machado, Rafael Alberti, Manuel Altolaguirre, Luis Cernuda, Juan Gil-Albert, Miguel Hernández, León-Felipe, José Moreno Villa, Emilio Prados, Arturo Serrano Playa y Lorenzo Varela.

 

     Otro libro con menos entidad es Versos en la guerra con prólogo de Carlos Scheneider en Alicante, con los autores: Miguel Hernández, Gabriel Baldrich, Leopoldo Urritia con ilustraciones de dibujantes alicantinos (Analizado por Aitor L. Larrabide). Otras importantes publicaciones fueron Hora de España, Romances de Guerra (Santander), Cantos de amor en la guerra (Valladolid), Poesía Española, El miliciano gallego, El Altavoz de Frente, Acero (Monóvar)…, y varios cancioneros.

 

     Para recopilar toda la poesía de la guerra civil podemos consultar el libro Poesía de la guerra civil española (1936-1939) de César de Vicente Hernando, en Akal Nuestros Clásicos. “El hombre acecha” como eje de la poesía de guerra, del que soy autor, perdón por citarme.

 

     Para no alejarnos del tema de los romances, en tiempos de II República española, se abrió un periodo de un teatro social que Federico García Lorca llevó con “La Barraca”, retomando obras cervantinas que recordaran la identidad y el imperio español como una nueva forma de romanticismo. Es también Rafael Alberti y Mª Teresa León con Cerco de Numancia, quienes entraron en la dinámica de la identidad española. Miguel Hernández escribe pero no estrena sus obras:  Los hijos de la piedra (1935) y El labrador de más aire (1936).

 

     Durante la guerra civil, la mayoría de los intelectuales agrupados en la Alianza de Intelectuales Antifascistas se unieron al lado de la Republica. García Lorca fue uno de las primeras víctimas o sacrificios costosos y políticos de la guerra y posguerra, a cuya muerte casi todos los poetas de la época le dedicaron poemas y romances.

 

     Como escribe Concepción Galindo Pedrosa en su artículo «El Romanero del 36» (Revista Xaloc nº 39, 2005, El Campello):

«Dentro de este abundantísimo acervo poético destaca la aparición del nuevo Romance. Con un lenguaje directo, poco elaborado, en mucho casos, nos expresan sus temas: Los objetivos del Frente Popular, los males que obstaculizan el camino de la nueva España, los movimientos de masas, las resistencias desesperadas en los frentes, la defensa de Madrid…».

 

     El arte experimenta un cambio hacia una realidad social como medio de comunicación, educación y participación de un pueblo español dormido en los brazos de la religión, domadora de cualquier innovación, y sí mucha resignación imbuida en el atraso de quedarse quietos y dejarlo todo en la fe y en manos de la voluntad  Dios, en la manida frase «que sea lo que Dios quiera».

 

LA DEDICATORIA

     Lorca dedicó el «Romance de la Guardia Civil española»: A Juan Guerrero, cónsul general de la poesía. Se refiere a Juan Guerrero Ruiz, poeta y editor de la revista Versos y Prosa. En carta de Lorca de marzo de 1928, le decía «…Todos mis amigos agradecidos a ese grito de Versos y prosa, papel decano y maestro de revistas juveniles a quien rinden y rendimos pleitesía».  (pág. 277. Romancero Gitano, editorial Clásicos de la Literatura universal, Ediciones Cátedra 1994).

 

     Fue secretario primero de José Bergamín y luego amigo más que  secretario de Juan Ramón Jiménez durante veintitrés años, editor de Juan Ramón Jiménez de viva voz,  Pre Texto, 1961. Fue editor  y fundador de la revista  Versos y Prosa en Murcia junto a Jorge Guillén. En octubre de 1931 fue destinado como secretario al Ayuntamiento de Alicante, donde conoció a Ramón Sijé y Miguel Hernández son motivo del homenaje a Gabriel Miró en Orihuela e 2 octubre de 1932.

 

     Antes de salir publicado el Romancero gitano en la «Revista Occidente», Juan Guerrero, le había publicado «Romance de la luna de los gitanos» en Verso y Prosa, Boletín de la joven literatura, Murcia nº 7 (julio de 1927). Quizás esta era una forma de agradecérselo.

 

     El premio de poesía Adonais fue creado en 1943 bajo el signo de la Biblioteca Hispánica, regida por Juan Guerrero Ruiz, que también era aficionado a la fotografía y ha aportado un importante patrimonio gráfico.

 

     Hay una carta de Miguel Hernández dirigida a Juan Guerrero Ruiz, por entonces  Secretario de Ayuntamiento de Alicante, datada en Madrid en junio de 1935, comunicándole que quería llevar para agosto a Pablo Neruda a la Isla de Tabarca (Alicante). Viaje que no se llegó a realizar. Ramón Sijé también escribió a Juan Guerrero Ruiz sobre los actos del homenaje a Gabriel Miró en Orihuela. Falleció en Madrid el 20 de abril de 1955 a los sesenta y un años de años de edad.

 

     Robert Marrast le conoció y escribe, en el discurso de investidura de honoris causa de la Universidad de Alicante:

    “ Creo recordar que fue Enrique Canito, el director de la librería y de la revista Ínsula, quien me aconsejó ir a visitar a Juan Guerrero, al que García Lorca había nombrado «cónsul general de la poesía», y que me atendió con su acostumbrada amabilidad, y me ayudó mucho con los datos bibliográficos que me proporcionó. Me acompañó a casa de Dámaso Alonso, que también puso a mi disposición varias revistas raras, y a casa de Don Ramón Menéndez Pidal”.

 

LA GUARDIA CIVIL ESPAÑOLA

     Si pretendemos comentar el «Romance de la Guardia Civil española», primero hemos de situarla en la historia de España, se fundó por el Real Decreto de 13 de mayo de 1844, por el general Ramón María Narváez, durante el reinado de Isabel II, por lo tanto lleva ahora, en 2005: 161 años de servicio a España. Es de carácter militar y  ha permanecido fiel a los gobiernos que le han mandado, hayan sido del color político que fueren: conservadores, republicanos, liberales,  monárquicos,  dictatoriales, izquierdas o derechas.  A lo largo de estos años ha permanecido siempre fiel a los principios del honor, inculcados según el artículo 1º de su Cartilla o Reglamento que  redactara  su primer Inspector General,  el navarro duque de Ahumada: don Francisco Javier Girón y Espeleta.

 

     Entre los años en que se escribió el Romancero gitano 1924-1927, la Guardia Civil estaba bajo la dictadura del general Primo de Rivera, años difíciles de una España que mantenía la guerra de África en el Protectorado español del Norte de África, en el Rif, hasta el desembarco de Alhucemas en 1925. Usaban caballos y estaban armados con fusiles y sables para sus correrías.

 

    En el Romancero gitano aparece la Guardia Civil como los antagonistas de la obra, lo que eleva al romance a lo épico y trágico porque se desenvuelve a través de un

Dibujo sobre la Guardia Civil en la historia lorquiana hecho por el autor de este artículo,  Ramón Fernández Palmeral

 

drama sangriento. Para Melchor Fernández Almagro el enfrentamiento entre los gitanos y la Guardia Civil es una lucha completamente mítica: «Luchan la navaja y el máuser, como en el fondo mítico de todos los abolengos pelean dioses y titanes».    Entiendo, a riesgo de equivocarme, que el romance es como una representación actualizada de la Iliada de Homero: el rapto de Helena, los griegos contra los troyanos, el caballo de Troya, la cólera de Aquiles, la destrucción e incendio de Troya como parangón a la ciudad de los gitanos. ¡O ciudad de los gitanos! (usado 5 veces como bordón), porque hay que entender que los gitanos proceden de un pueblo misterioso, mítico. Algunos analistas entiendes que el Guernica de Picasso es una corrida de toros mítica, pues este poema hay que entenderlo así, como un poema mítico.

 

     Continúa Fernández Almagro: «La Benemérita es la gran posibilidad de que ha partido F.G. Lorca para conferir rango épico a la gitanería de cédula andaluza…».

 

LOS GITANOS LORQUIANOS

     Antes de hablar sobre los gitanos lorquianos, es necesario hacer una breve introducción histórica.   Artoshka (Argentina) nos habla sobre el origen de los gitanos:

        «Muchos mitos han sido elaborados acerca del origen de ese misterioso pueblo presente en todas las naciones del occidente, llamado en distintas maneras, comúnmente conocidos como gitanos, cigány, zíngaros, etc., cuyo nombre verdadero es Rom (o mejor Rhom) para la mayoría de los grupos y Sinti para los demás. No expondremos aquí las leyendas universalmente reconocidas como tales, sino el último mito mayormente difundido que aún es considerado como verdad: el presunto origen indoeuropeo.   El hecho que el pueblo rom llegó a Europa proveniente de algún lugar de la India no implica que hayan venido desde su tierra original».

 

     En el siglo XI arribaron al Mediterráneo, a Grecia particularmente, donde fueron llamados  "egipcios", ya que se creyó que provenían de Egipto, término del que surgió la palabra "gitano". Esparcidos por Asia, Europa, e incluso América del Sur (donde algunos documentos señalan su presencia desde 1581). J.P. Clébert que estudió a los gitanos opina que los gitanos del norte llegaron a Barcelona en 1477 o en 1452.  Aunque la llegada de los gitanos del Sur peninsular debieron de llegar antes, posiblemente desde África, tesis que defiende José Carlos de Luna que afirma los gitanos béticos son de origen sumerio-semita, distintos a los que se creen vinieron del a India o de los mayaré o húngaros.

 

     Históricamente habían sido perseguidos, según nos apunta Agustín Vega, se dictaron un conjunto de leyes,

Dibujo "Gitanas XXIX" del autor de este artículo,  Ramón Fernández Palmeral

 

disposiciones reales y decretos que inauguran los Reyes Católicos con una pragmática fechada en Medina del Campo en 1499, que dice:

      «Mandamos a los egipcianos que andan vagando por nuestros reinos y señoríos con sus mujeres e hijos, que del día que esta ley fuera notificada y pregonada en nuestra corte, y en las villas, lugares y ciudades que son cabeza de partido hasta sesenta días siguientes, cada uno de ellos viva por oficios conocidos, que mejor supieran aprovecharse, estando atada en lugares donde acordasen asentar o tomar vivienda de señores a quien sirvan, y los den lo hubiese menester y no anden más juntos vagando por nuestros reinos como lo facen…»

 

     Un texto de Agustín Vega Cortés donde nos cuenta la vida de Los gitanos en España:

      « … el Pueblo Gitano, se ha dotado de una serie de normas propias que regulan nuestra convivencia y que son la base de nuestra identidad colectiva y la garantía de permanencia como pueblo.  Esas normas constituyen un verdadero "cuerpo legislativo" no escrito jamás, pero no por ello menos completo y útil. Son un conjunto de normas que gozan del respaldo y la aceptación absoluta del conjunto de la población gitana, cuyo espíritu ha sido y es hacer posible la convivencia pacífica entre los miembros de la comunidad, regulando los aspectos fundamentales de la vida social y económica de sus miembros, siempre que esas relaciones sociales o económicas afecten a otros gitanos».

 

     Los gitanos lorquianos no son unos gitanos cualesquiera, son gitanos de raza, de estirpe, guardianes de la tradición flamenca, nos habla Lorca de gitanos legendarios y famosos pertenecientes a familias que son verdaderas dinastías: Los Camborios, Curro Duende, El Gallo, Joselito, Manolo Caracol, Gabriel Ortega, Aurora Pavón y Arturo… Lorca nos hace ver la gran diferencia que habida entre los gitanos andaluces de los demás gitanos. Los gitanos lorquinos de Romancero gitano, no son los gitanos mangantes, harapientos o sucios, sino gitanos de ley, gitanos con orgullo, con palabra con sangre real.

 

EPÍTOME DEL «ROMANCE DE LA GUARDIA CIVIL ESPAÑOLA»

     Los romances según el número de sílabas pueden llamarse: octosílabos, heptasílabos o endecha, hexasílabos o romancillos, y los de arte mayor o romances heroicos. El que estudiamos a continuación en octosílabo con rima asonante en los pares y los impares libres. El lector recibe un verdadero acoso de conceptos, ideas e impactos donde la realidad no es lo que parece como escribe Lázaro Carreter y Vicente Tusón «La realidad queda sometida en sus versos a insólita transmutación».

 

     Este romance es el más largo del Romancero gitano, el número 15 y consta de 124 versos, es el de mayor fuerza épica y envergadura lírica, donde se nos habla de una masacre colectiva simbólica que pone fin una serie de enfrentamientos de hombres y mujeres, de venganzas, de sangre, de pena y de muerte. Representa el enfrentamiento épico entre el pueblo y el poder en la persecución histórica a que ha sido sometida esta etnia, según ya hemos estudiado. La Guardia Civil no puede quedar oculta, anónima, en un tema social de lo que se ve y no se ve de Andalucía. En el romance se representa a la Guardia Civil en una escena trágica, porque el romance es un drama gitanizante.

 

     Hemos de ver a una Guardia Civil en la época de la dictadura de Primo de Rivera cuando usaba caballos para sus correrías, Lorca nos da la imagen de caballos de pelo negro como las herraduras, puesto que el  Reglamento de caballería obligaba a pintar de ese color los cascos de los caballos. Todo es negro como la pena, el luto, el dolor y la muerte. El lector ya tiene una idea mental de la situación nefasta que va a suceder en el romance que contiene recuerdos de cantes y coplas flamencas. Se sitúa la escena en una fiesta gitana una noche de Navidad.  El poeta trata de seguir el ritmo de los villancicos.  Empieza:

 

Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.

 

     Sobre las capas, prendas de uso reglamentario, relucen manchas de tinta y cera, se refiere a los tricornios negros como la tinta negra y reluciente como la cera. Sombreros de charol brillante como los cascos de Aquiles o Agamenón. El tricornio ha quedado tan sólo para trajes de gala, en el diario se usa el quepi.


Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.

 

     La primera visión que tenemos es la de un grupo de jinetes, jinetes como del Apocalipsis, que vienen por la carretera, no que van, sino que vienen, se aproximan a la ciudad de los gitanos a Troya.

 

     Por el charol de los tricornios ya entendemos que se trata de los civiles, que tienen la cualidad de no llorar porque dice el poeta que tienen las cabezas de plomo las calaveras y el alma negra como el charol.  El alma de charol, aquí introduce una metáfora del negro del charol (plástico) que tiene sus almas. Similar a no tener lástima por nadie,  nos quiere prevenir de que no se compadecerán de los gitanos cuando lleguen.

 

(Nota: Versión reducida de un ensayo con el mismo título: Introducción al Romance de la Guardia Civil…).

Alicante, 12 de octubre del 2005. Ramón Fernández Palmeral

 

 

 

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