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Fecha publicación

24 febrero 2005

 

Mi rincón oriolano

 

 

Ramón Fernández Palmeral

Escritor, poeta e investigador

ORIHUELA DIGITAL - Ramón Fernández Palmeral

RAMÓN SIJÉ, UNA APROXIMACIÓN

 

     Ramón Sijé se llamaba José Ramón Marín Gutiérrez, el segundo nombre de pila era Ramón, nombre por lo general omitido por los investigadores, muchas veces porque dudan de si en realidad se llamaba así o por simples precauciones de no equivocarse. Nació José Ramón el dieciséis de noviembre de 1913, en Orihuela a las 18 horas, el Juez Municipal encargado del Registro civil se llamaba don Francisco Garriga Mercader, lo anotó en el folio 229, del libro 76, dos días después, según copia de la partida de nacimiento que se adjunta.

"Ramón Sijé, una aproximación", por Ramón Fernández Palmeral en la Revista Orihuela Digital

  (Página 181 del libro Vida y Obra de Ramón Sijé, de José Muñoz Garrigós, es copia de la emitida en 1925)

 

    

     Entre los muchos seudónimos que usara José Ramón Marín, el más famoso es el de Ramón Sijé, un

anagrama entre las  nueve letras de su nombre y primer apellido José Marín / Ramón Sijé (lo vemos en la imagen).  Pero según la docta opinión de José Muñoz Garrigós, en su libro Vida y Obra de Ramón Sijé, Universidad de Murcia/Caja Rural Central de Orihuela,1987, con prólogo de  Jesús Manuel Alda Tesán, escribió en la página 25:

"Ramón Sijé, una aproximación", por Ramón Fernández Palmeral en la Revista Orihuela Digital

      ...el hecho de que su segundo nombre fuese Ramón resulta, a este respecto, absolutamente aleatorio, y no es más que una mera coincidencia: no he encontrado testimonio alguno, ni siquiera entre sus más allegados, de que existiera en él la más mínima voluntad de utilizar su segundo nombre de pila.

 

     Sin embargo, no estoy del todo de acuerdo con el feliz hallazgo del anagrama entre las nueve letras de su nombre y primer apellido, porque las posibilidades de encontrar otros nombres como resultado del juego gráfico, nos pueden llevar a otros nombres como: Simón Reja o Román Seji o Jise y otros muchos si indagamos en las combinaciones posibles sin alterar el orden de números y letras, como es obvio.  Por ello estoy convencido de que  Ramón corresponde a su segundo nombre de pila y Sijé es especulativo como las versiones dadas por José María Balcells en Miguel Hernández, corazón desmesurado, (1975), donde escribe que tiene un parecido con Psijé: alma en griego, «una voluntad auroral de afirmación del espíritu».   En la tesis de Odón Bentanzos, se afirma también que lo de Sijé, «lo había sacado de la palabra griega que significa alma». Otros escriben Sitjé, con una “t”, que es un error.

 

     El primer artículo que se supone escribiera nuestra escritor, y que ganó un certamen en la revista Héroes de Madrid, convocado en honor al histórico vuelo desde Madrid a Buenos Aires por Ramón

"Ramón Sijé, una aproximación", por Ramón Fernández Palmeral en la Revista Orihuela Digital

Ramón Sijé

por Ramón Fernández Palmeral

 

Franco, lo tituló «España la de las gestas heroicas», lo firmó como Pepito Marín Gutiérrez,  (doce años), fechado en Orihuela, el 8 de marzo de 1926. Aunque Eutimio Martín declaró con pruebas en 1992 que el pretendido premio nunca llegó a fallarse. Deduce el diario Arriba del 14 de octubre de 1973 pag. 24 que el Ramón lo había tomado de Ramón Franco. En la página 62 del libro de Muñoz Garrigós, dice que es desacertada la posibilidad de que el entonces niño Pepito Marín, tomara el nombre de Ramón  como seudónimo de el famoso aviador. Por esta regla de tres simple, podríamos también creer que lo pudo tomar del “dulcísimo” poeta Juan Ramón Jiménez, o de Ramón Gómez de la Serna o de Ramón J. Sender, o de Ramón y Cajal, Ramón María del Valle-Inclán. 

 

     Como bien anota Muñoz Garrigós, usó por primera vez el seudónimo de Ramón Sijé cuando firmó el artículo «Silueta quinteriana», publicado en el primer número de la revista Voluntad, el 15 de marzo de 1930. Este revista salió con este nombre tomado de la novela de Azorín La Voluntad (1902). En «Silueta quinterina», habla sobre  los sevillanos hermanos Quinteros. Y es curioso cómo en este artículo nos habla de la famosísima actriz catalana Margarita Xirgu (1888-1969), y escribe Sijé:

 ...Recuerdo como un sueño: llegó a mis manos «Cancionera» y su lectura me llevó a un nuevo mundo cuando pasó un poco más de tiempo y contemplé en las tablas lo leído y vi a la Xirgu, como sacerdotisa griega, agilitándose a medida que adelantaba la acción(...) el “nervio quinteriano” que es mezcla de España, de Sevilla, de pasiones y de amores...».

 

     Cancionera es una obra de los hermanos Álvarez Quintero que se estrenó en Madrid en 1924 por los actores Lola Membrives y Paco Pereda. Posteriormente Margarita Xirgu, estrenó Cancionera  el 05-02-1925 en el Teatro Español.

 

     Empezó José Ramón Marín usando el seudónimo Chás el 20 de junio de 1929 en Actualidad para sus artículos político–literario, le trajo ciertos problemas con la segunda colaboración Mi tío Samuel. (Cuento sin Moraleja), con Riegos de Levante y Eléctrica de los Almadenes porque se sintieron aludidos. Después cuando  dirigió la revista Voluntad es cuando usó más seudónimos entre ellos, anotados por Muñoz Garrigós: José Oriolano, Rataplán, Lola de Orihuela Sascha, Marcelo de Nola, Babbitt,  y Don Pepe  1931. El mismo autor nos dice en la página 45 de su libro ya anotado al principio que “...ni Chás, ni Rataplán, ni Sasch, ni Marcelo de Nola pueden ser fácilmente relacionados ni con su persona ni con sus escritos. La posibilidad de usar tantos seudónimos se debía a que como él dirigía Voluntad, no tenía colaboraciones suficientes. Después de usar tantos seudónimos se ha quedado para la posterioridad con el más coloquial «compañero del alma», que le diera Miguel Hernández en la Elegía, poema 29 en El rayo que no cesa.

 

       La precocidad y el talento de Ramón Sijé, quedan fuera de toda duda, su capacidad de trabajo en su corta vida 22 años escribió multitud de artículos, amplio epistolario, dirigió dos revistas y escribió un largo ensayo, hoy día olvidado, La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas (1935), que no fue editado hasta 1973 por  Instituto de Estudios Alicantinos,  un ensayo sobre y contra  el romanticismo histórico.  Era de una capacidad conceptista y asimilativa del mejor Quevedo o Gracián, carrera literaria que  no tuvo tiempo a desarrollar. De haber vivido sólo hasta los cincuenta años de edad, hoy día estaríamos hablando de un pensador reconocido internacionalmente.

"Ramón Sijé, una aproximación", por Ramón Fernández Palmeral en la Revista Orihuela Digital

Collage, por Ramón Fernández Palmeral

 

     A Ramón Sijé se le conoce en el mundo literario por su relación de amistad, y algún tiempo mentor de Miguel Hernández, primero por la ya mencionada  Elegía y segundo por el prólogo que escribiera para Perito en lunas, en 1932, y que no fue afortunado, el propio Garrigós, escribe en página 95 de Vida y Obra de Ramón Sijé:

      ...el prólogo de Ramón Sijé a Perito en lunas está, evidentemente, escrito a mediados de 1932. Esta brevísima página sijeniana ha sido, en lo que a exégesis se refiere, una de las menos afortunadas de cuantas salieron de su pluma, al menos en alguna de sus partes (...)  prescinde de la lectura personal e intimista, muchas veces religiosa, de estas octavas reales es quedarse en las dos primeras lunas del prólogo, la ternura y la literaria, sin alcanzar a comprender la realidad «milagrosa» de un poema, que no es otro que la transmutación del propio ya (sic) [yo] en expresión poética, mediante el ejercicio de «virtud» que supone el escribir agónicamente, dolorosamente, como lo hacía Miguel Hernández, según opinión de su amigo y prologuista.

 

     Es necesario recordar que dicho prólogo nos habla  de tres lunas. La primera la del poeta terruñero, la segunda  es su poesía literaria donde nace el religioso albor; y la tercera  «es el poema de rito inefable, producto de la acción transformante y unificante de una realidad misteriosa». Es decir una retórica y sin sentido lógico, quizás espiritual y metafórica que todavía no hemos podido descifrar.

 

     Su obra más importante y desconocida, aunque se afirme que son sus artículos recogidos en la revista El Gallo Crisis, entiendo que es La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas. Ensayo sobre el romanticismo histórico en España (1830-Bécquer).  Que no se editó hasta 1973 en el Instituto de Estudios Alicantinos de la Diputación Provincial de Alicante (Patronato José María Cuadrado del C.S.I.C), gracias a la aportación del original por José Torres López, cuñado del escritor, y hemos de resaltar también que la Sección de Publicaciones estaba presidida por Gaspar Peral Baeza e integrada por Juan Mateo Box, Enrique Llobregat Conesa, Manuel Martínez Blasco y José A. Cía Martínez (pintor recientemente fallecido). Con un imprescindible prólogo de Manuel Martínez Galiano, donde nos explica los símbolos de la obra.

 

     Miguel Martínez-Mena escribió un artículo para Orientese Semanario Alicantino, de fecha 8-12-73 (dos semanas), dice: «...al romanticismo histórico sólo le preocupa la proclamación de los derechos del hombre, no la proclamación de los derechos de la persona». Robert Marrast escribió un artículo crítico severo: «Ramón Sijé y el Romanticismo o el arte del galimatías reaccionario» publicado en el libro de Sergio Salaün y Javier Pérez Bazo, Miguel Hernández: tradiciones y vanguardias, Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, Alicante, 1996, donde empieza diciendo «Es probable que Ramón Sijé, alias José Marín Gutiérrez, hubiera ido a parar, desde hace tiempo, al panteón de los incontables pequeños “pensadores” conservadores (...) de no haber sido el amigo y, algún tiempo, el mentor de Miguel Hernández».  Ramón Sijé no tiene el alias de José Marín Gutiérrez, sino que es el revés, José Marín tiene el alias de Ramón Sijé.

 

     Escribió Sijé este largo ensayo en 1935, algunas veces incluso, a lápiz sobre el mármol del mostrador de la tahona -según Carlos Fenoll (Texto recogido por José Antonio Sáez Fernández en su Textos sobre Ramón Sijé)- cuando festejaba a Josefina Fenoll. Acabó dicho ensayo el día de Todos los Santos  y lo presentó a Premio Nacional de Literatura, que había sido convocado bajo el tema: «Las características del romanticismo español, sus periodos, bibliografía, con notas bibliográficas». No ganó, ni quedó finalista, «caía fuera de los moldes exigidos por el tema del concurso», según notas de Martínez Galiano, el premio lo ganó Guillermo Diaz-Plaja por  la obra titulada Introducción al estudio del romanticismo español (Colección Austral 1.147), un trabajo didáctico digno de un libro de texto.

 

     Sijé no conoció el resultado del Premio puesto que el fallo lo dieron nueve días después de su muerte. El presidente del jurado era don Antonio Machado.

 

     Para conocer en profundidad el romanticismo español tenemos Panorama crítico del romanticismo español  de  Leonardo Romero Tobar, 580 pág, en Editorial Castalia, 1994.

 

     Dicho ensayo exigió un titánico esfuerzo a su autor que  le costó la salud,  ya que el plazo de entrega del original era del 1 al 15 de noviembre del mismo año de su muerte, por lo que trabajó a destajo para presentarla, ya que este libro tiene cerca de 250 páginas.

 

     En la solapa del libro editado por el Instituto de Estudios Alicantinos, leemos la siguiente nota:

 Miguel Hernández escribió a un amigo oriolano: «..me lo he leído casi de un tirón, a pesar de tener más de doscientas páginas. es formidable».

 

     Miguel hizo todo lo que pudo por publicar este libro en Madrid, así consta en una carta informe de don Manuel Gómez Moreno , en mayo de 1936, dirigida a Espasa-Calpe. Carta que es propiedad de Jorge Urrutia, según Claude Couffon. La decadencia de la flauta...   es un ensayo conceptista y complicado de leer y entender sobre todo por los múltiples símbolos usados, denomina «cristalizar» al transformar la vida y la realidad en poesía, o «flauta» a la persona creadora de símbolos, o  «fantasma» al hombre que carece de libertad, ya explicados por Martínez Galiano.  A Ramón Sijé hay que considerarlo un estudioso de la literatura y un ensayista casi barroco que murió demasiado joven: a los 22 años de edad, en la Nochebuena de 1935, de unas altas fiebres por una septicemia al corazón. Vicente Ramos narró las circunstancias de su muerte.

 

     Nos queda por estudiar el trabajo mironiano de Ramón Sijé: Oleza, Pasional natividad estética de Gabriel Miró  (Edición y estudio preliminar de José Antonio Sáez Fernández, pero será en otra ocasión, lo prometo). Este artículo es un adelanto a mi  próximo libro Simbología secreta de La decadencia la flauta...

        

(Nota.- Este artículo se ha escrito gracias a la información y facilidades que me dio Gaspar Peral Baeza al poder consultar su biblioteca privada  hernandiana).

 

Alicante, 23 de febrero 2005

 

 

 

 

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